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“Afuera del laberinto nos espera la belleza”: así vivimos en Guaduas la Proclama Feminista

Por Laura Tatiana Peláez Vanegas

El pasado 20 de julio, mientras el Congreso de este gobierno se instalaba para su último año, varias organizaciones feministas con vocación de poder se reunieron simultáneamente en Guaduas, Cundinamarca con la intención de apostarle a un país que sí represente a las mayorías sociales en 2022. 

julio 22, 2021

Bajo una noche despejada, más de 100 mujeres caminábamos guiadas por velas en nuestras manos. En el patio trasero de la casa nos esperaba una fogata inmensa que ardía con fuerza. “Ya están las cuatro compañeras en los cuatro puntos cardinales de nuestro maravilloso círculo de vocación de poder feminista”, indicaba Elizabeth Giraldo, vocera del movimiento político Estamos Listas.  

“El fuego será el elemento catalizador de ese cambio, el fuego de vida, de transformación . Fuego, calor que viaja y feminiza con su poder que en el una a una crece, irrumpe y expresa su vocación de ser, fundir y refundar”, seguía el discurso. 

Nos encontrábamos en Guaduas, Cundinamarca, un pueblo fundado en 1572 de calles empedradas y casitas coloniales. Allí, en el lugar en el que nació Policapa Salavarrieta, heroína de la independencia, cerca de 150 mujeres feministas llegaron de todo el país respondiendo al llamado de la Proclama Feminista. 

El evento fue organizado por el movimiento político Estamos Listas, la Corporación Humanas Colombia, la organización Artemisas, la Ruta Pacífica de las Mujeres y la Casa de la Mujer. Tenía como objetivo construir colectivamente una proclama que naciera y se diera a conocer de manera simultánea el 20 de julio. El mismo día durante la instalación de un Congreso con el que muchas organizaciones feministas no se sienten representadas. 

Mujeres con vocación de poder de San Andrés, Guainía, San José del Guaviare, Santa Marta, Chocontá, Funza, Cota, Medellín, Bogotá y de otras ciudades y municipios llegaron a Guaduas convencidas de que otro proyecto político de país, de la mano de las mujeres, es posible. Allí, en el evento, quedaba claro el objetivo de Estamos Listas: obtener su personería jurídica para constituirse como partido para las elecciones parlamentarias de 2022.

La emoción de mujeres jóvenes universitarias, recién graduadas, militantes de movimientos como Estamos Listas, Alianza Verde y el Pacto Histórico era evidente. Así como la alegría de concejalas, mujeres mayores, activistas y del personal de salud. El lugar se llenó de aplausos y de la algarabía que se detonó al final del discurso de bienvenida. Estaban juntas nuevamente, a la víspera del último año del gobierno de Iván Duque, para enunciar entre todas una forma feminista de hacer política.  

“Un fuego que se aviva y se levanta porque vamos ¿a dónde? ¡Al Congreso!”, animaban Marta Restrepo y Elizabeth Giraldo, voceras de Estamos Listas.

Invocar el poder feminista

Un círculo de mujeres se formó alrededor del fuego esa noche. Cuatro de ellas se ubicaron en cuatro puntos de la fogata con sus velas, las encendieron y empezaron a prender las velas de las demás. Poco a poco, la luz fue creciendo hasta que todas quedamos iluminadas. 

El punto de luz en la mitad de la noche parecía un aquelarre lleno de  mujeres poderosas, de esas a las que la historia ha llamado brujas porque incomodan. Esas que, a pulso, se han abierto un lugar propio en espacios de los que nos han excluido. Esa noche, con ese fuego, las asistentes querían quemar simbólicamente la política tradicional y patriarcal. Esa que no ha velado por los derechos de las mujeres ni de las niñas, ni de las disidencias sexuales y de género. “¡A quemarlo todo!” gritaban algunas. El ritual marcaba el diálogo entre feministas que iniciaría al día siguiente en Guaduas. 

Hace unos meses, el pasado 5 y el 6 de abril, algunas de las organizaciones que convocaron esta Proclama se encontraban en Honda. En esa ocasión se reunieron en la Convención Nacional Feminista. Evento que organizaron con la intención de apoyar las precandidaturas de Francia Márquez y Ángela María Robledo. En este encuentro histórico, cerca de 200 mujeres cumplieron la cita en Honda, Tolima, a las orillas del río Magdalena. 

Esos días los movimientos feministas de Colombia sintieron que su fuerza política electoral se hallaba concentrada en un solo lugar, y que crecía cada día. El terreno ganado por el movimiento Estamos Listas desde 2019 se hacía más tangible, el cual cuenta con una curul en el Concejo de Medellín para la profesora Dora Saldarriaga. Ahora el paso siguiente es la conformación de partido para apuntarle al Congreso de 2022, un Congreso ‘para las mayorías sociales’, como dijeron varias veces durante la Proclama del 20 de julio.

Esta vez, ambas precandidatas brillaron por su ausencia: Francia por estar en Santander de Quilichao, en el Cauca, haciendo pública su aspiración presidencial con el Pacto Histórico de la izquierda con su movimiento Soy porque somos. “Hasta ayer Ángela María nos había confirmado que venía. Sin embargo, como hoy es la instalación del Congreso y a ella oficialmente no le han quitado la investidura, ella y su equipo decidieron que lo mejor era presentarse en la instalación de la legislatura”, explicó una de las voceras del evento.

Sin embargo, esta ausencia no bajó los ánimos de las asistentes. Esa mañana madrugaron  para dar paso al diálogo político en un Día de independencia inédito, que se plantaba como un evento alternativo a lo que tradicionalmente sucede cada año en el país. Un diálogo cuya guía es la reforma del Congreso para 2022.

Así, mientras en el Congreso el presidente era aplaudido por lxs congresistas afines a su proyecto político y delegaba al ministro del Interior para escuchar a la oposición, las mujeres de la Proclama Feminista comenzaban a las nueve de la mañana un diálogo sobre tres aspectos específicos: la vocación de poder feminista, las mayorías sociales y la unidad. Las mujeres se reunieron en más de 12 grupos a discutir y luego presentaron sus conclusiones en una plenaria pública. 

Se dispersaron por todo el hotel con cartulina y marcadores en mano. Los murmullos llenaban el lugar. “Siempre nos pintan como las malas del paseo, como las mujeres perversas que dividen la izquierda”, exponía una de las asistentes. “No es así, es que siempre nos excluyen y nos cansamos de eso”, concluía. Sus compañeras coincidían con ella.Otras tomaban nota y alzaban la mano para participar en la conversación. 

Hacia las 11 de la mañana comenzó la plenaria en la que cada uno de los grupos expuso sus conclusiones. “La vocación de poder feminista es querer hacer en lo público y lo privado. Es el liderazgo colectivo, la despatriarcalización del poder, de la política, la juntanza, es el poder que viene del alma para el servicio y no para el servilismo”, explicaba una de las representantes de los grupos. 

Otra intentó dar una definición de mayorías sociales. “Definimos las mayorías desde la olla. La olla como símbolo de cocinar para todos y todas, de cuidar y de redistribuir. La mayoría social para aspirar al poder desde la justicia social”. Frente a esto, Marta Restrepo agregó: “Si no nos sentimos parte de esto, no vamos a ganar. Tenemos que apuntar a la redistribución y a la descentralización del poder”. 

Respecto a la unidad, varias mujeres afirmaron que “La unidad feminista se necesita transformar, ser poder y reavivar nuestros fuegos, para volver a construir y romper lo que la izquierda hizo sin nosotras”. 

Esta sesión era el insumo principal para redactar la Proclama Feminista que iba a ser leída al final de la jornada, como un llamado a las mujeres feministas para tomarse el Congreso. Por votación, cuatro mujeres fueron elegidas para redactar y leer la proclama en el monumento de Policarpa Salavarrieta. Tardaron un par de horas. Hacia las tres de la tarde la proclama estaba lista.

Un Congreso que no nos representa

Existen razones muy específicas por las cuales varios movimientos feministas y de mujeres exigimos una renovación política profunda, que incluye una reforma del Congreso. ¿Por qué? Una de las grandes razones es que las mujeres no nos encontramos allí. De hecho, solo el 21,7 por ciento de lxs congresistxs son mujeres. Es decir, apenas 56 de 258 legisladorxs en total.

Si las cifras no son suficientes, hay más razones. Por ejemplo: la propuesta de paridad de género llegó en noviembre del año pasado al parlamento a través de la reforma política. Esta se hundió en un debate que se alargó por más de cuatro horas. Varios de los argumentos giraron en torno a que las mujeres podíamos alcanzar los puestos de poder “sin ayuda”. Incluso, el representante a la Cámara por el Centro Democrático Gabriel Vallejo afirmó: “Nos quieren imponer una igualdad material inexistente entre el hombre y la mujer, y eso nos está llevando a una destrucción de la unidad nacional”. 

Aunque Colombia cuenta con una Ley de Cuotas (2000), que estipula que las mujeres deben representar el 30 por ciento de los altos cargos de poder, el país está por debajo de esa cifra, que es la media regional. En Colombia, la mayoría de partidos presentan listas abiertas y con voto preferente a Concejos, Asambleas y Congreso. Los partidos suelen argumentar que sí cumplen con la ley de cuotas, pero ponen a las mujeres en los últimos lugares de las listas. Sin embargo, las personas suelen votar por los primeros en la listas que casi siempre son hombres. En la reforma política, que se hundió en el Congreso en noviembre de 2020, se buscaba implementar listas cerradas, universales y paritarias para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres.

Otro ejemplo: en esta legislatura que acaba de empezar, el partido de gobierno Centro Democrático busca tramitar una reforma constitucional que prohíba por completo el aborto en Colombia. La reforma pretende crear el “derecho a nacer” y obligaría a las mujeres gestantes a parir sin importar su decisión de ser madres o no.

Un último ejemplo: César Lorduy, representante a la Cámara por el departamento del Atlántico, está involucrado como posible autor de un feminicidio cometido hace 42 años. El proceso no terminó en ninguna condena sino en vencimiento de términos. Es decir, nunca hubo pena ni reparación a la familia. El representante inició su cuarto año legislativo como parte de la bancada de Cambio Radical.

Con este panorama, no sorprende que un movimiento político de mujeres como Estamos Listas quiera consolidar su personería jurídica y ganar curules en las elecciones legislativas del próximo 13 de marzo de 2022. Para lo anterior, está invitando a las mujeres de todo territorio nacional a inscribirse como participantes del movimiento por medio de su página web hasta el 30 de julio. Luego, entre el primero y el 15 de agosto es la inscripción de las precandidaturas, que serán votadas en una elección interna el 17 y 18 de septiembre. El primero de octubre comienza la recolección de firmas. “​​Proponemos una lista cerrada al Senado que garantiza la participación de mujeres en toda su diversidad”, afirman.

Como requisito, las candidaturas inscritas deben representar a las mayorías sociales (poblaciones históricamente marginadas): mujeres, afro, indígenas, campesinxs y disidencias sexogenéricas. A través de ellas, Estamos Listas espera renovar el Congreso el próximo año. 

Proclama Feminista ante los ojos de ‘La Pola’

Un río de mujeres vestidas de colores, con pañoletas y accesorios morados nos tomamos las calles empedradas y angostas de Guaduas. “¡Alerta, alerta, alerta que camina, la lucha feminista por América Latina!”, eran los cantos que acompañaban la movilización de las mujeres.

Lxs habitantes se asomaban por las ventanas de sus casas y quienes pasaban se quedaban mirando sin saber muy bien qué pasaba. “Llegó el paro a Guaduas”, dijo un hombre que pasó en moto, mientras una mujer con su mascota nos aplaudía desde la ventana de su casa y un hombre mayor que la acompañaba decía sorprendido: “Ve, son puras mujeres”.

Caminábamos hacia el monumento de Policarpa Salavarrieta, ubicado en el centro de la plaza central de Guaduas, al frente de la iglesia del pueblo. Allí cuatro mujeres elegidas, una mujer raizal de San Andrés, una vocera de Estamos Listas, una indígena y una mujer lesbiana, iban a leer ante los ojos de la heroína de la independencia la proclama que habían redactado. Al llegar al monumento, un ramo de flores se puso a los pies de la estatua. “Creo que si existen los espíritus, la Pola debe estar dichosa de ver todo ese mujererío aquí, luchando como ella”, dijo una de las mujeres. 

La Proclama fue “un llamado y un anunciamiento”. Así lo definieron sus organizadoras. Nos organizamos todas para escucharla por fin. El momento más emotivo fue cuando la primera mujer empezó a leer el texto en Kurripaco, la lengua nativa de su pueblo.

Mujer indígena de Guainía leyendo la Proclama

Luego lo leyó en castellano: “Las feministas colombianas hacemos parte de las mayorías sociales. Somos todas aquellas históricamente excluidas del poder político, económico y social. De la esperanza y la alegría de poder transformar la realidad desde la política”. La siguió otra de las mujeres: “Vamos a romper lo que hicieron sin nosotras para rehacer el porvenir en unidad con todas, todos y todes. La unidad que invitamos a construir las feministas colombianas no es desde arriba, ni voluntarista, no suplanta la voz de los pueblos y se gesta multiplicando lo común”. 

Luego, la mujer de San Andrés proclamó: “Las feministas con vocación de poder convocamos a una unidad que trasciende la lógica partidista y pone al centro los deseos y los reclamos de las mayorías hoy en las calles”. Elizabeth, de Estamos Listas terminó la proclama: “Hoy la minoría abundante en privilegio se sienta en la mayoría de las curules y las mayorías sociales queremos ser la mitad más una para que del Congreso salgan el racismo, el gamonalismo, la exclusión, la negación de derechos y libertades. Colombia, afuera del laberinto nos espera la belleza”.

Cayó la tarde y el sol sobre la plaza y Policarpa Salavarrieta fue testigo de un encuentro que marca un hito en el camino de las mujeres colombianas hacia el poder político del país. “Las mujeres de todo el país estamos diciendo que sin las mujeres no puede haber participación política en Colombia. Vamos por un Estado feminista, por redistribución económica, por redistribución del poder y por una justicia feminista”. Declaró la concejala de Medellín por Estamos Listas, Dora Saldarriaga. 

Dora Saldarriaga hablando de la importancia del encuentro frente a la instalación del Congreso

Aunque las dos grandes figuras que fueron el imán en la Convención Nacional Feminista hoy se apartan del camino trazado por Estamos Listas, las mujeres no pierden el impulso de seguir luchando espacios en el panorama político colombiano. La proclama es un llamado a la acción política de parte de este movimiento político hacia las demás mujeres feministas colombianas. Un llamado que esperamos resuene hasta marzo de 2022 y que el día de las elecciones se traduzca en votos que permitan quitarle curules al poder tradicional.

Llegó el momento: dejemos de soñar con tomarnos el poder legislativo y hasta el ejecutivo con candidaturas presidenciales de mujeres feministas, y unámonos para actuar.

***

Fotografía de portada por: Camila Tamayo.

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