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Antivacunas y antiderechos: esto tienen en común

Por Angélica Bohórquez

Con la promulgación del Decreto 1408 que exige presentar carné de vacunación en sitios públicos, los movimientos antivacuna han cobrado fuerza en Colombia. Éstos se articulan en un activismo acompañado de argumentos contradictorios, expresiones antisemitas, ideas religiosas fundamentalistas en un Estado laico y comercialización de sustancias peligrosas. MANIFIESTA exploró la relación entre las nacientes organizaciones que se oponen a esta medida para prevenir el contagio de la COVID-19 y los movimientos antiderechos en Colombia, ¿Qué conexiones, lenguajes comunes e intereses comparten ambas causas? ¿Es una misma causa con dos frentes? 

diciembre 13, 2021

“¿Por qué el INVIMA autoriza ensayos clínicos con los colombianos?” dice el pasacalles amarillo que sostienen dos mujeres en el separador de la calle 16 con carrera 100 en Ciudad Jardín, al sur de Cali. “El departamento de satanismo del Vaticano quiere ayudar a combatir la masonería en España”, grita un hombre en medio del círculo que se ha formado a su alrededor. Es sábado 13 de noviembre y hay unas 40 personas reunidas repartiendo volantes y sacudiendo afiches y banderas de Colombia frente a la avenida, mientras los carros que pasan pitan sin saber por qué. 

El plantón contra el Decreto 1408, del 3 de noviembre, que exige presentar carné de vacunación en ciertos lugares, fue convocado en las principales ciudades del país por los grupos antivacunas Familias por la Verdad, Dignidad Colombia, Veeduría Ciudadana por la Verdad y quienes lideran movimientos internacionales como la Organización Mundial por la Vida (OMV) y la Coalición Mundial por la Salud y Vida (COMUSAV). Su premisa es que exigir un carné de vacunación para autorizar el ingreso a sitios públicos es una medida segregacionista, que dará inicio a una ‘dictadura sanitaria’.

“¿Por qué no te quitás el tapabocas, si estamos aquí?”, me pregunta Marco Tulio, de unos 50 años. Tiene un afiche que explica la teoría conspirativa del Nuevo Orden Mundial y su relación con la pandemia: “Nosotros tenemos una Plandemia: un plan escrito para matar al 90% de la población mundial, como declaró Bill Gates”, me dice. Minutos después, incentiva a más manifestantes a quemar los “bozales”, refiriéndose a los tapabocas, en señal de rechazo a las medidas sanitarias. Nadie actúa. 

La encargada de coordinar el plantón este 13 de noviembre en Cali es Mary Luz Santana, odontóloga y representante de la OMV. Según esta historia del medio peruano Salud con Lupa, esta organización fue creada en 2020 con el objetivo de negar la pandemia y tiene presencia en doce países. Mary Luz no accede a concederme una entrevista en el espacio, por temor a ser descontextualizada: “Ya nos ha pasado con otros medios de comunicación, que nos ridiculizan”. Sin embargo, me explica que en la manifestación hay miembros de los colectivos mencionados anteriormente y que reunieron el dinero para la impresión de volantes y pasacalles gracias a aportes voluntarios.

Gabriel, que sí habla, menciona que es un estudioso del modelo espiritual alemán. “Si se ve bien, todos los líderes de esta envestida contra la humanidad son judíos”, y agrega que no fueron exterminados, sino expulsados de Alemania, más otras frases negacionistas del Holocausto.

A pesar de ello, en los carteles y en las arengas, todes se refieren al Decreto 1408 como el “Decreto Nazi”.

Las organizaciones detrás del objetivo antivacuna

El grupo colombiano antivacunas más grande es Familias por la Verdad, un intrincado tejido de colectivos e individuos que se definen como “Cristianos, provida y profamilia”. Su representante principal es Esteban Ramírez, hijo del “Concejal de la familia”, Marco Fidel Ramírez, y pastor de la Iglesia Familiar Internacional de Bogotá, una congregación evangélica. Tanto en los espacios de activistas y eclesiales, Esteban pone el foco en el discurso “Anti experimentación”, un término que prefiere antes que ‘Antivacuna’. De hecho, en la página web de la iglesia hay una sección llamada “Prédicas censuradas”, donde se cuelgan sus intervenciones pastorales contra la inmunización.

Además de los canales de la iglesia y las redes sociales de sus representantes, Familias por la Verdad cuenta con un sitio web, un canal en BitChute y uno en Telegram con 16.567 suscriptores que crece exponencialmente: en agosto este grupo tenía 1,400 seguidores. A través de estas plataformas comparten información no verificada, difunden documentos con efecto jurídico para objetar el decreto y convocan jornadas de movilización.   

Fue por el canal de Telegram que el pasado 18 de noviembre, un día clave para la Corte Constitucional en el debate sobre la despenalización del aborto en Colombia, Esteban publicó varias fotos con su papá, en medio del plantón que convocaron diferentes movimientos antiderechos frente a la Corte. El hijo portaba una camiseta de la organización Unidos por la Vida. El papá tenía un pañuelo celeste de la Fundación Nazer Colombia, una conocida organización antiderechos.

Fuente: FAMILIAS POR LA VERDAD en Telegram

¿Cuántas de las personas manifestándose en contra de las vacunas anti covid19 hacen parte del objetivo antiderechos? “Reconocemos con estas sustancias experimentales, mal llamadas vacunas, una agresión directa a la salud, a la calidad de vida y al futuro de las nuevas generaciones...”, responde Esteban. “En ese sentido, reconocemos que tanto la causa provida como la causa anti experimentación en seres humanos están totalmente vinculadas, por eso desde nuestra organización señalamos diferentes agendas, entre esas la agenda del aborto, la eutanasia, la eugenesia y la instrumentalización de vida embrionaria”. 

Unidos por la Vida, el nombre de la organización que portaba Esteban en su camiseta, es un grupo que nació en 2006 para oponerse a la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en las tres causales conocidas, y reúne personajes y colectivos que defienden la causa antiderechos. Según La Silla Vacía, Unidos por la Vida tiene respaldo de organizaciones transnacionales como Citizen Go y ABC Prodein. Éstas últimas, desde orillas ultraconservadoras, promueven acciones y financian grupos en nuestro país y otros de América Latina.

Citizen Go recolecta firmas al estilo de Change.org. En Latinoamérica, Citizen Go propone campañas para boicotear proyectos de ley que busquen legalizar la IVE y actos legislativos que defiendan los derechos de la población trans. El pasado 21 de noviembre, Citizen Go Latam lanzó la campaña de firmas “No a la vacunación obligatoria”, en Colombia. En la descripción de la campaña, exponen los derechos que, según la organización, se violan con la exigencia del “pasaporte COVID” en sitios públicos o lugares de trabajo.

La campaña tiene casi 47.000 firmas recaudadas y recogió más de 18.000 firmas en los primeros cuatro días. Rodó desde esa fecha en los grupos de Telegram de las organizaciones anti vacuna en Colombia, específicamente en el grupo “Tutelatón Colombia”, que concentra las movidas jurídicas contra el Decreto 1408 y que reúne casi 18.000 miembros. 

Capturas de pantalla del grupo Tutelatón Colombia.

Según esta filtración de Wikileaks, publicada el pasado cinco de agosto, Hazte Oír y Citizen Go organizaron el foro World Congress of Families (WCF) de 2012, que se llevó a cabo en Madrid. Esta es una organización estadounidense popular por promover la homofobia y la transfobia en nombre de la preservación de la familia cristiana. Uno de los documentos filtrados de ese evento fue la ponencia que presentó la colombiana Ana María Ramírez Valderrama, presidenta de Red Familia Colombia, otra ONG antiderechos en el país.

Recientemente, esta Red convocó el Congreso Internacional Virtual “La Agenda Globalista: hacia el control total y la eliminación de las libertades”. El evento fue organizado también por el colectivo Zona Libre de Aborto y se desarrolló en mayo de este año. Entre los panelistas invitados estaban los colombianos Vanessa Vallejo –economista, fundadora del medio El American– quien cita a Trump como autoridad de manejo en la pandemia y Ómar Bula Escobar, “Cristiano - Pro Occidente”, profesor universitario y experto en geopolítica, quien tiene 182 mil seguidores en Twitter, entre ellos Familias por la Verdad, Dignidad Colombia y el ex concejal Marco Fidel Ramírez.

Intentamos contactar a Ana María Ramírez, presidenta de la organización, en repetidas ocasiones, pero no respondió a nuestra solicitud de entrevista sobre este tema. 

Citizen Go/Hazte Oír son aliados estratégicos de Red Familia Colombia y su vínculo es explícito. Ésta última, en su sitio web, comparte campañas que redirigen a la plataforma española de recolección de firmas.

Congreso “La Agenda Globalista” compartido en el canal de Telegram del grupo de la organización antivacuna” Veeduría Ciudadana por la Verdad”

ABC Prodein, mencionada anteriormente, es otra de las transnacionales patrocinadoras de colectivos provida en Colombia y América Latina. Tiene presencia en once países e ingresos superiores a los tres mil millones de pesos en Colombia. Se reconocen como una organización sin ánimo de lucro e inspiración cristiana. Aunque ni sus líderes ni su sitio web en Colombia hacen referencia a la vacunación, ABC Prodein Perú, por ejemplo, sí expone una postura frente al tema y publica contenido antivacunas explícito del medio de comunicación Quo Vadis, fundado por laicos católicos ultraconservadores. 

Sin embargo María Esther Téllez, representante de ABC Prodein Colombia, nos respondió que: “La pregunta no debería ser por qué muchos no se vacunan, sino: ¿es necesario vacunarse, sobre todo, con una vacuna experimental? (...) Por este compromiso, no consideramos responsable incitar a la población a recibir la vacunación”. Su respuesta deja clara la postura oficial de la ONG frente a la inmunización. “No hay que olvidar el derecho a la objeción de conciencia que permite a las personas oponerse o rechazar una conducta exigida por ley, ya sea por razones éticas, religiosas o filosóficas”,  agregó.

Fuente: Los Informantes, episodio 19 de septiembre de 2021.

El plantón del 11 agosto en Bogotá también reunió a miembros de otras comunidades religiosas fundamentalistas con argumentos antivacunas alejados de la realidad. La Voz del Profeta es una de ellas. Al rastrearla en redes, descubrimos un canal de Youtube con 83.700 suscriptores (el canal oficial del Ministerio de Salud cuenta con menos de 43.000). En ambos se comparten las ideas del polémico sacerdote católico Guillermo León Morales, representante del grupo: teorías que hablan de la inmunización como la “Marca de la Bestia”, citan la teoría del Nuevo Orden Mundial e insisten en que las vacunas se crearon a partir de “líneas celulares de niños abortados”. 

Fuente: Los Informantes, episodio del 19 de septiembre de 2021.

Otra comunidad digital es el medio de comunicación confesional, Razón + Fe, dirigido por el periodista Edwin Botero Correa, que en Twitter cuenta con más de tres mil seguidores. Aunque de forma más tímida, Razón + Fe comparte contenidos que insisten en los eventos adversos de la inmunización, a la que se refieren como “inoculación” o “terapia génica”, y recomiendan no vacunarse bajo estos argumentos. Estas publicaciones están al lado de títulos como “Éxito, por tercera vez se hunde proyecto de eutanasia en Colombia”.

La cara médica y pseudocientífica

A pesar de que los colectivos “anti experimentación” en Colombia exhiben en diferentes medidas un sustento moral ultraconservador, es claro que a nivel local e internacional también han ampliado sus propuestas discursivas y de financiación para desligarse, al menos públicamente, del argumento religioso.

La Coalición Mundial por la Salud y Vida (COMUSAV), de origen mexicano, es un gran ejemplo. Esta no sólo divulga desinformación sobre la vacuna sino que promueve el uso casi milagroso del dióxido de cloro (CDS) para tratar el virus, e incluso el cáncer. Está formada en gran parte por médicos, entre ellos el colombiano Eduardo Insignares Carrione. 

Insignares ha estado envuelto en diferentes escándalos acá. En abril de este año, se descubrió que dirigió un ensayo clínico fraudulento en la Fundación Hospital San Carlos de Bogotá, administrando dióxido de cloro a pacientes con COVID, sin siquiera estar vinculado al hospital. Ese mismo mes se hizo público que el estudio Determinación de la eficacia del dióxido de cloro en el tratamiento de COVID 19, de su autoría, “No demuestra que esta sustancia cure el coronavirus, tiene severas deficiencias metodológicas y no fue publicado en una revista científica con revisión por pares ni con ningún otro control de calidad sino en una donde se paga para publicar”, según reveló el medio Chequeado.

A pesar de que el INVIMA ha advertido sobre los riesgos de consumir dióxido de cloro, y de que la Superintendencia de Industria y Comercio ha prohibido su comercialización, así como el Colegio Médico Colombiano ha sido tajante al concluir que no existe soporte científico para avalar el uso del CDS en el tratamiento del COVID-19, la vida pública de Eduardo Insignares se resume en exponer las virtudes de esta sustancia y administrarla en pacientes, sin mayores consecuencias. 

El registro de Cámara y Comercio de Insignares corresponde a una empresa S.A.S, cuyas actividades económicas incluyen la fabricación de sustancias químicas medicinales y el comercio al por menor de productos “diferentes de alimentos”. 

Salud con Lupa explica que el CDS es un agente que oxida compuestos orgánicos como virus y bacterias –de ahí que sea usado como desinfectante de superficies– y que al ser ingerido podría también oxidar la hemoglobina e impedir que ésta transporte oxígeno. Además de los trastornos en la sangre, el consumo de dióxido de cloro está asociado a insuficiencia respiratoria, alteraciones en la actividad eléctrica del corazón, hipotensión, insuficiencia hepática, vómitos y diarrea grave.

En los grupos de las organizaciones antivacuna colombianas, la sustancia es popular:

Imagen tomada del perfil de uno de los miembros de “Tutelatón Colombia”.

Ceguera epidemiológica

Como Insignares, existen otros “falsos profetas” de la salud. Raúl Salazar, médico caleño, exhibe el mismo perfil. A pesar de que afirma no pertenecer a ninguna organización antivacuna y de que –como Insignares– aparece vigente en el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (Rethus), Salazar ha estado en el centro de escándalos judiciales. En 2007, fue vinculado a un proceso de tráfico de migrantes, y acusado de falsificar historias clínicas.

“El CDS lo respeto, lo uso y lo he consumido. Pero no lo recomiendo como tratamiento único para el COVID 19”, nos respondió Salazar. En su lugar, propone un tratamiento que él mismo ideó: administrar Ivermectina y medicamentos de venta libre, como Aspirina –por un lado–, y poner al paciente boca abajo con almohadas en el área de la cintura para que respire mejor. El tratamiento, según él, reemplaza una intubación.

El médico también se opone al uso de tapabocas: “No lo uso y creo que la gente no debe usarlo porque no protege”, asegura. 

Salazar tiene 9 mil seguidores en Telegram y 6.600 en Twitter. 

A pesar de que el dióxido de cloro es un producto asequible, ya ha habido casos de enriquecimiento desmedido por medio de su comercialización para consumo humano. El New York Times publicó la historia de la Iglesia de Sanación Génesis II de Miami, que se hizo a una fortuna de más de un millón de dólares con la venta de CDS envasado en frasquitos etiquetados como “Agua sacramental purificadora”. Dos de los pastores de la iglesia fueron capturados y su sentencia podría ser cadena perpetua.

Los cuatro argumentos antivacuna contrastados

En MANIFIESTA exponemos los argumentos más difundidos por las organizaciones antivacuna y el médico Raúl Salazar, y los verificamos con ayuda de Lyda Osorio, doctora en Epidemiología, experta en Salud Pública y referente sobre el manejo de la pandemia en la ciudad de Cali.

No se le puede aplicar a la gente algo no terminado, la vacuna está en Fase III de comprobación y por eso no brinda inmunidad sostenida".

Falso. 

Lyda Osorio explica que las vacunas contra el COVID pasaron por los mismos procesos de verificación que cualquier otro fármaco: “Lo que se hace en situaciones de emergencia, como esta, es acelerar los procesos de revisión pero se mantienen los estándares de calidad. Estas vacunas tienen aprobación de las agencias reguladoras”.

Sobre la inmunidad sostenida, afirma que la mayoría de las vacunas que existen en la actualidad son de varias dosis y que algunas de ellas requieren refuerzos: “Las vacunas generan la respuesta inmune pero hay que dar nuevos estímulos. También depende del tipo de microorganismo, porque en el caso de los virus respiratorios se ha visto que cambian bastante. Por eso se hace la vigilancia genómica, que es ver cómo es la secuencia genética del virus y si las vacunas siguen siendo efectivas contra esa secuencia”.

La vacuna no es vacuna, es terapia génica, pues al valerse del mecanismo de ARN mensajero causa modificación de la información genética y genera una fabricación descontrolada de proteína Spike”.

Falso

“La terapia génica implica un cambio en la información genética de la célula, que está alojada en el núcleo. El ARN mensajero de la vacuna no entra al núcleo, ni se adhiere o inserta en el código genético de la célula. Al contrario, se lee en el retículo endoplasmático, ubicado en el citoplasma, y de allí sale la proteína. Para hablar de terapia génica es necesario que se inserte una molécula faltante en el gen. La terapia génica va dirigida a insertar lo que está mal dentro de las células, ir hasta el núcleo e insertarse en el genoma. Eso no pasa con el ARN mensajero.

Lo que hace la vacuna contra el COVID es entrar al citoplasma, ir al retículo endoplasmático, leer el ARN mensajero y producir la proteína Spike (proteína que se encuentra en la estructura del coronavirus). Esa proteína se va a producir y expresar en la célula, y va a ser reconocida por el sistema inmune; al reconocerla éste va a empezar a generar defensas. Gracias a los mecanismos reguladores de la célula, el ARN mensajero no produce esa proteína indefinidamente, porque tiene una vida media como las demás proteínas que se producen normalmente en el retículo endoplasmático.

La vacunas han dado resultados adversos, producen miocarditis y otras deficiencias cardíacas que están matando futbolistas profesionales o dejándolos incapacitados, como el caso del Kun Agüero”:

“En los procesos de investigación de los eventos adversos de la vacuna siempre hay un elemento que se trata de ir a la causa, como pasó tras el reporte de la vacuna AstraZeneca con relación a las trombosis. Dicha investigación está a cargo de agencias reguladoras que tienen expertos para indagar la relación causa-efecto. Casi todos los eventos adversos se producen en tiempos muy cercanos a la vacunación, otros de largo plazo prácticamente no se ven. Es factible que la gente pueda asociar eventos adversos pero no siempre responden a la relación causa-efecto que desencadena la vacuna. No se podría decir hasta que no se investigue –como se hizo en el caso de la trombosis– que las vacunas afectan el corazón de los deportistas. 

Cabe decir que los deportistas de alto rendimiento son propensos a los problemas cardiovasculares. A partir de las investigaciones se tendrán que proponer diagnósticos, tratamientos y señalar contraindicaciones, si es el caso”.

La vacuna contiene óxido de grafeno, sustancia tóxica que altera el campo electromagnético del cuerpo ”.

Falso.

De acuerdo con los insertos de Pfizer publicados por la FDA, el grafeno no es un ingrediente de la vacuna:

Chequeado confirma que tampoco hay grafeno en la composición de AstraZeneca, Sputnik, Sinopharm, Moderna o Jhonson & Jhonson. El video que popularizó esta teoría fue publicado por Andreas Kalcker y Eduardo Insignares, de la organización COMUSAV.

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