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Soy porque somos: el abrazo de las 'nadie'

Por Angélica Bohórquez

El comadrazgo nunca había sido la base de una campaña por la presidencia en Colombia hasta la precandidatura de Francia Márquez Mina. Hoy, las mujeres del movimiento Soy porque Somos, demuestran que se puede hacer política electoral con la juntanza y disputar el poder desde el feminismo antirracista. Su campaña es un tejido sostenido por mujeres y hombres diversos que lideran procesos comunitarios tan resistentes como los que vieron nacer a esta lideresa del Cauca. Todas las fotos por Mariana Reina.

marzo 10, 2022

Eran las siete y más de 3000 personas se agolpaban en la Plazoleta de San Francisco de Cali. A esa hora la brisa agitaba cientos de banderas que sostenían les asistentes. La imagen de Francia Márquez Mina ondeaba junto al logo de Soy porque Somos, su movimiento político. La noche se tomó todos los rincones, menos el frente de la tarima iluminada, que recibió su primera aparición como precandidata en una plaza pública de la capital del Valle. 

Las mismas voluntarias del movimiento, que días antes hicieron vaca para montar la olla comunitaria en un parque del Oriente, hacían la logística. A su lado, las compañeras más visibles de Soy porque Somos. Meses atrás se sentaron con Francia a pensar en propuestas para una curul del Senado. Todas la esperaban en la tarima, bañadas en una luz violeta que salía del escenario. 

Más temprano, las mayoras María Elvira Solís, Helena Hinestroza y Ana Gamboa subieron para cantar una juga compuesta para su futura presidenta:

En el pueblo de Suárez, Cauca

Mil novecientos ochenta y dos

Un primero de diciembre

Una inocente niña nació

Con la fuerza y el poder 

De toditas sus ancestras

A las ocho, quien fuera esa niña, ahora una mujer llena de fuerza, inició su discurso: “Esta mañana reflexionaba en mi casa y pensaba: ¿Qué le voy a decir al pueblo vallecaucano?, ¿Qué le digo a Cali?, ¿A los y las jóvenes que en el Paro Nacional se pusieron de pie por la dignidad?”. Con ese saludo, devolvió el tiempo a las noches en que esta ciudad no dormía y las voces en la plaza estallaron.

Pase lo que pase en la consulta del Pacto Histórico, que se votará este domingo 13 de marzo, la precandidatura de Francia Márquez ya es histórica para Colombia. Nunca antes, una mujer lideresa social y ambiental, joven, racializada y empobrecida le había disputado el máximo poder a los poderosos de siempre. Y desde el inicio de su activismo, que arrancó en los 90, ha caminado de la mano con las luchas de las mujeres que la rodean y viven sus mismas opresiones. Hoy, tantos años después, esas mujeres sostienen, desde muchos frentes, un movimiento político que se teje como red compacta, y una candidatura símbolo de cambio. Estas son algunas de sus historias.

La digna rabia por primera vez en un tarjetón

Francia Márquez estuvo aquí durante el Paro Nacional de 2021. Acompañó a la Minga Indígena, a las madres de Siloé cuyos hijos fueron asesinados por la Fuerza Pública y a lxs jóvenes de Puerto Resistencia que se despidieron de su trinchera con un concierto, en medio de tensiones.

Un año antes, en pandemia, estuvo el 12 de agosto en el barrio Llano Verde, junto a las madres que el día anterior encontraron a sus cinco hijos, de entre 14 y 16 años, asesinados y con signos de tortura en un cañaduzal vecino donde fueron a volar cometas. El presidente y el fiscal general llegaron dos semanas después de la masacre a dar el pésame y anunciar avances en la investigación. Apenas esta semana se conoció que Gabriel Bejarano alias ‘El Mono’, uno de los tres hombres detenidos tras la masacre, fue condenado a 38 años de cárcel luego de un preacuerdo con la Fiscalía, por ser el autor material.

Llano Verde fue el punto de inflexión para Francia: un crimen dentro de una larga cadena. El día de la masacre, asesinaron a Patrocinio Bonilla, líder afro y defensor del territorio del Alto Baudó. El 10 de agosto, miembros de las Autodefensas Gaitanistas dispararon a quemarropa contra dos niños, de 12 y 17 años, en el municipio de Leyva, Nariño. Y el 16 de agosto hubo otra masacre en Samaniego, Nariño, contra ocho estudiantes universitarios. Esos días, siguiendo un impulso vital que no consultó con el equipo que la apoyó en 2018 como candidata a la Cámara por circunscripción afro con el Consejo Comunitario del Río Yurumanguí, Francia Márquez tomó la decisión de lanzarse a la presidencia.

Según Hildebrando Vélez, uno de los fundadores de Soy porque Somos, el movimiento se gestó antes de agosto de 2020, con el apoyo a esa candidatura de 2018 en la que Francia logró más de 7.000 votos, 13.000 del Consejo y una alianza con la Colombia Humana.  Pero su nombre surgió luego de Llano Verde, para recoger la digna rabia que un año después estalló en las calles. ‘Soy porque somos’ es la traducción al español de ‘Ubuntu’. “Una palabra de las lenguas bantúes del sur de África, popularizada por Nelson Mandela y Desmond Tutu”, explica a medios el senegalés Souleymane Bachir Diagne, director del Instituto de Estudios Africanos de la Universidad de Columbia.

Como concepto, es la filosofía de construir la propia humanidad en reciprocidad con lxs otrxs, resignificada por los pueblos afrodescendientes que representa Francia en esta campaña. Como movimiento político colombiano, es una amalgama de organizaciones sociales. Participan personas de distintas regiones del país, con trayectorias en la lucha por la justicia racial, ambiental y de género. Aunque es difícil hacer un censo, el pasado 15 de enero, en una asamblea extraordinaria se contabilizaron 300 representantes del movimiento a nivel nacional.

Soy porque Somos tiene una estructura mixta, diversa y horizontal en la que hay desafíos para adaptar la política representativa a los mecanismos de la lucha social, el terreno en el que mejor se mueven Francia y lxs suyx. También pugnas en medio del ejercicio de feminizar los espacios político-electorales, que se complejizan de cara a los avales y alianzas.

Después de construir esa candidatura al Senado, las jóvenes de nuestro territorio creían que ellas también podrían llegar a esos espacios políticos”. 

Vicenta Moreno Hurtado. Foto por Mariana Reina.

El 20 de diciembre de 2021, Vicenta Moreno anunció su renuncia al Pacto Histórico, luego de ser parte de la lista cerrada al Senado bajo dos acuerdos: el primero, que por cada cinco renglones habría representación de poblaciones étnicas. El segundo, que ella y Carlos Rosero, parte de Soy porque somos, ocuparían un lugar entre los primeros veinte. Sin embargo, ese día se conoció que Carlos y Vicenta fueron ubicados en los renglones 27 y 30, respectivamente.

Las respuestas en Twitter no demoraron: “Camarada… Petro no va a desbancar a Gustavo Bolívar por ustedes”, “Dejen tanta vanidad” o “Ya hay representación afro, por qué se empeña en destruir el Pacto Histórico”.

Vicenta Moreno Hurtado es chocoana de nacimiento. Ha trabajado por las comunidades afro, campesinas e indígenas del Oriente de Cali desde hace 34 años. Es madre, Máster en Educación Popular y referente de muchxs jóvenes y mujeres que han llegado a la Asociación Cultural Casa El Chontaduro, que dirige. La casa se ubica en el barrio Marroquín, ofrece pre-icfes popular, montajes de teatro, espacios de investigación con perspectiva étnico-racial y de género. Como Francia, Vicenta ha estado presente en cada golpe dado por el crimen organizado y de Estado en el Distrito de Aguablanca, allí donde asesinaron a los cinco de Llano Verde.

“No he trabajado en política institucional y siempre he tenido reservas porque es un lugar ocupado por la oligarquía y por hombres construyendo el Estado de la muerte”, explica Vicenta. “La decisión de la candidatura a mí me costó, pero se construyó conversando con mujeres que hacen parte de El Chontaduro y con muchas personas cercanas”. Cuenta que cuando Francia anunció su candidatura presidencial, ella le dijo: “Francia, esto es una locura, pero tenemos que hablar”.

Entonces, una tarde a mediados del año pasado, fue para su casa, acompañada de varias mujeres de El Chontaduro. En ese encuentro se pusieron a disposición para construir Soy porque somos. “Ahí ella me propuso entrar a la lista del Senado que estaban armando”. A pesar de las dudas, Vicenta se convenció de pelear el lugar cuando se planteó como una curul colectiva: “Es una idea que retomamos de compañeras de Brasil, que están haciendo política de esos modos. Así empezamos entre todas a construir nuestras propuestas para esta candidatura, porque es el modo de trabajo que conocemos”. Su curul colectiva estaba conformada por Sofía Garzón, Mauri Balanta y Debaye Mornan, mujeres con experiencia en trabajo comunitario y lugares de enunciación desde los feminismos afro.

“El compromiso era con la comunidad y conmigo misma. No veía por qué teníamos que permanecer en el Pacto luego de que la palabra no se honrara”, dice Vicenta. “Desde varios sectores políticos están acostumbrados a decir una cosa y cambiarla con nosotras. porque consideran que antes nos están haciendo un favor”. Cuenta que hubo excusas, pero no reparación. “Fue más importante para ellos cumplir otros acuerdos políticos que el compromiso con Soy porque somos, que les ha aportado mucho”.

No es un secreto que la alianza entre Soy porque Somos y el Pacto tambaleó, pero de forma interna. Con muchas conversaciones, gestionaron lo ocurrido y siguieron adelante con la precandidatura de Francia, pues tienen claro que el propósito es más grande. A Vicenta le brota la sonrisa cuando habla de Francia: “Ella no descansa un minuto. Es más difícil, a las mujeres se nos exige ser perfectas. Aquí estamos las demás para hacer trabajo donde ella no pueda ir”.

Francia podría ser un hombre y no le pasarían ni la mitad de las cosas que le pasan”.

Sonia Serna y Maury Valencia. Foto por Mariana Reina.

El Paro Nacional inició una semana después de que la documentalista Sonia Serna y su equipo se propusieran grabar un documental sobre la campaña de Francia. En Cali, una ciudad sin gasolina, con vías cerradas, brutalidad policial y tiroteos a pleno día, empezaron a moverse Sonia, con Francia y Karen Gómez, la directora de fotografía, para grabar el inicio de Igualada, su película.

“En marzo Francia me dijo: ‘Ve, acompañame a una reunión, que vamos a hablar de política’. Fue en el restaurante Secretos del Mar, en Cali, una de las primeras convocatorias para crear el movimiento Soy porque somos con una perspectiva mucho más formal”, cuenta Sonia. Pero la brutalidad de la Fuerza Pública en medio del estallido social le dio una vuelta a todo: “Desde el principio ella nos dijo: ‘No vamos a hablar de la presidencia en estos espacios, yo no voy a hacer política con el dolor de la gente. Después de lo que pase con esto, veremos qué se hace con la campaña’”. A partir de ese día, no han apagado la cámara. El archivo contiene también la frustración, las lágrimas y las conversaciones de Francia frente al espejo sobre su imagen.

“Igualada es uno de los insultos más comunes que usan contra ella en redes sociales. Un insulto que nos dicen mucho a las mujeres. Ese es el punto de partida, contar cómo esta ‘doña nadie’ se atreve a disputarse el poder mayor”, explica Sonia. Es antropóloga y parte del equipo de Human Pictures, una productora estadounidense, enfocada en historias sobre justicia social. “La he seguido desde que era una pelada activista hasta que organizó la Marcha de los Turbantes”, en 2014, cuando más de 50 mujeres afro de La Toma llegaron a Bogotá para exigir la titulación colectiva de sus tierras y el retiro de retroexcavadoras en el Río Ovejas para la minería ilegal.

“Hoy a ella la rodean mujeres de ese proceso político del Norte del Cauca, una comunidad en un contexto de guerra y masculinidades complejas, que sostienen de principio a fin las mujeres”. Sonia reflexiona: “Francia no es un error en el sistema, no salió de la nada. Es obvio que una mujer así tiene una historia que la rebasa”. 

Para ella, la utopía de este proyecto, lo lejano que pueda parecer, tiene que ver con que los espacios políticos siguen cooptados, ya no por la derecha, sino por las formas patriarcales y clasistas de hacer política. “La utopía no tiene que ver con que el proyecto de Francia sea el de un país de ciencia ficción”, aclara.

Sonia, y varias mujeres de Soy porque Somos mencionan esa lucha contra la política patriarcal. “Como Francia no tiene que dar todas las peleas y está dando la grande, la de cara al país, nosotras vamos a dar las que se gestan dentro del movimiento”. Asimismo, dentro de una coalición que ha sido duramente cuestionada por una lectura insuficiente de las violencias basadas en género y el lugar de las mujeres en la política electoral.

Hay que dimensionar la esperanza que este proyecto social y político le prendió a la gente

Francia Márquez durante el evento en Cali. Foto por Mariana Reina.

En 2018, la ingeniera agrícola Maury Valencia acompañó a Francia en su campaña para ser representante a la Cámara por el Consejo del Río Yurumanguí. La herencia de ese proceso y su trabajo con grupos étnicos desde la Alcaldía de Bogotá la movilizaron a ser parte del comité que bautizó a Soy porque Somos.

Cuenta que el movimiento comenzó en forma cuando empezaron a recoger firmas para una candidatura independiente, desde marzo de 2021. La recolección necesitó un comité que en principio estuvo integrado por ella, el maestro Arturo Grueso Bonilla y Leonardo González Perafán.

Para recoger las 600 mil firmas que le otorgarían personería jurídica al movimiento, se necesitaban de 700 a 800 millones de pesos, según los cálculos de sus integrantes. Luego de intentarlo, en un esfuerzo que sumó voluntarixs, optaron por el camino del aval. El 9 de agosto de 2021, el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (AICO) acogió a Francia, pero el Pacto Histórico negó la precandidatura bajo ese aval. Así que terminó siendo el Polo Democrático el partido que la legitimó, tres días después. Solo entonces Francia pudo pisar el pedal de su campaña.

“El movimiento es un círculo de personas que la hemos rodeado, más allá del sueño de ser presidenta, en el sueño de transformar el país”, dice Maury, quien reconoce los retos de feminizar la política. “Hemos notado que las personas que pueden estar con Francia 24/7 son hombres. Tienen mayor facilidad de salir de sus casas, si son solteros, o dejar a sus hijxs al cuidado de sus compañeras. Yo tengo una hija de 12 años que volvió a la presencialidad, soy soltera, cuesta más”. 

Frente al Pacto, dice que fueron ellos quienes convocaron a Francia a la consulta. Y que si al inicio algunos sectores de la coalición tenían interés de aprovechar la figura de la premio Goldman 2018 para sumar apoyos de sectores afro, esa intención se trastocó: “Empezaron a pasar cosas muy grandes como la conversación con Angela Davis, los manifiestos internacionales en apoyo a la candidatura, el voto de confianza de Estamos listas y Ángela María Robledo. Francia vino a ganar. Es, quizá, el único elemento dentro del Pacto que no se amolda a lo que las cabezas de la coalición quieren que haga”.

Maury asegura que pase lo que pase, el Pacto Histórico es una apuesta de país, y de no ganar la consulta, seguirán apoyando la presidencia de Gustavo Petro porque jamás convertirían el escenario en una contradicción. Como la del voto en blanco promovido por Sergio Fajardo en 2018. “Creo que estamos en el peor momento que ha vivido Colombia en su historia reciente. (...) Hay generaciones enteras que hoy están perdidas”. Un liderazgo visible como el de Francia, asegura, es una conquista de los movimientos sociales, mediáticos por su situación crítica.

“Yo me veo en los ojos de Francia y creo que las personas que han vivido la guerra, que han sido excluidas socialmente, amenazadas, también se identifican”.

Rodeamos a Francia Márquez porque es nuestra hermana

Mayora María Elvira Solís. Foto por Mariana Reina.

La Mayora María Elvira Solís salió de Tumaco cuando tenía 12 años. No le iba bien en el colegio de monjas donde estudiaba, así que buscó a una señora que llevaba niñas a trabajar como empleadas domésticas en casas de familias en Bogotá: “Eso también es desplazarse para buscar nuevas condiciones de vida”.

A pesar de que se separó de su mamá y su abuela siendo una niña, aprendió qué era la juntanza entre mujeres. “Yo las veía: ¿que parió la comadre? Pues a esa mujer había que cuidarla como una reina. No paría ella sola, paría toda la comunidad. Una lavaba los pañales, la otra hacía la comida, la otra cogía las hierbas para bañar a esa mujer para que cuando se levantara de la dieta se levantara sana. Yo recuerdo eso y así somos nosotras con Francia Márquez”. 

Se conocieron en 2014, después de que la líder ambiental saliera desplazada de su territorio: “Ella llegó a la Casa Cultural El Chontaduro, estuvo ahí un tiempo. Cuando hicieron la marcha para Bogotá, con las ochenta mujeres, también estuvo en El Chontaduro. Y en el Paro Cívico de Buenaventura, que nos tomamos la Defensoría del Pueblo. Yo estuve ahí. Nos volvimos inseparables”. La Mayora le dice ‘Ñaña’, como en Tumaco, donde nació, se le dice a las hermanas. 

“Los eventos donde esté la ñaña Francia, ahí llega la Mayora María Elvira a cantar, con la poesía”, cuenta. No hace falta, pero menciona que las mujeres del Pacífico son amorosas. No hace falta porque algo que solo se parece a la ternura, aflora de esa mujer de 1.80 de estatura y voz que no se parece a ninguna, cuando habla de Francia:

“Las agallas de mi manita no se las he visto a ningún hombre. Esa valentía para enfrentarse a un sistema asesino, racista, una mujer negra de baja estatura y corazón inmenso para defender a su pueblo. Yo sé que si la ñaña Francia Márquez algún día llega al poder, van a haber cambios. Va a ser un país distinto y las mujeres vamos a tener un lugar para construir”.

La acompañó en la Convención Nacional Feminista, celebrada en Honda, Tolima. Este fue uno de los primeros espacios donde Francia se dirigió a las mujeres para hablar de su deseo de ser presidenta. La Mayora es parte de Soy porque Somos: “A nosotras nos dijeron ‘vamos a hacer este movimiento’, y yo como soy artista, dije que quiero apoyar en los eventos”. Así, ella y las demás Mayoras están presentes para abrir los espacios y traer a la memoria a las ancestras. “También repartimos volantes y hablamos con la gente. Algunos nos dicen cosas terribles: que nosotras no deberíamos estar hablando de política, que no quieren saber quién es Francia Márquez”.

Como sus compañeras, opina que los hombres en estos espacios nunca quieren perder pisada, pero es consciente de todo lo que se ha avanzado para llegar al lugar central donde hoy están todas. “Se llama el Pacto, pero no hay palabra. La palabra es sagrada. En nuestro territorio los mayores hacían un pacto solamente con la palabra porque muchos no sabían ni leer ni escribir. La palabra era un sello. Tenía que prevalecer”.

La canción que escribió para su ñaña, y que cantó ese 26 de febrero con las otras Mayoras en la Plazoleta de San Francisco se llama La Francia de todas. La compuso con su sobrina, la menora Maja Mina, Cintia Montaño y otras mujeres. Pero mucho antes, cuando conoció a Francia en 2014, escribió un poema que decía:

Cuando a Francia Márquez me refiero

imagino un guayacán

sus fuerzas, sus luchas y su gran humanidad.

Vicenta Moreno, madrina de El Chontaduro 

es fuerza y resistencia. 

Ella es poesía. 

Cuando estamos en juntanza, combinación explosiva

Música, arrechera

memoria ancestral

Ellas dicen que soy poderosa maestra cimarrona

Navego sobre el verbo para liberar la palabra.

***

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