#LibresNoMuertas: en octubre 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio en Colombia

La mayoría de feminicidas eran parejas y exparejas y la mayoría de ellas tenían entre 19 a 25 años. En esta entrega de #LibresNoMuertas hablamos con Dora Saldarriaga de Estamos Listas para responder la pregunta que nos hacemos cada mes: ¿por qué a las mujeres nos están matando en Colombia?

Octubre no fue menos violento para las mujeres en Colombia. Los medios de comunicación llenaron sus páginas con noticias de las que no quisiéramos enterarnos. Cada semana o cada tres días amanecemos sin una hermana por culpa de un feminicida, generalmente hombres cercanos que en algún momento fueron promesas de vida, y que terminaron acabando con la de ellas de forma violenta.

El 13 de octubre, por ejemplo, Natalia Fernández Montoya, una mujer de 22 años, estudiante de ingeniería de sistemas de la Universidad de los Llanos fue encontrada sin vida en su casa, en Villavicencio, Meta. Fue asesinada de manera violenta. Unos días después, Carlos Andrés Sandoval, su novio, estudiante de la misma universidad, confesó haber cometido el feminicidio después de fingir colaborar con las autoridades y mostrarse compungido por lo sucedido.

Cinco días después, el 18 de octubre, en una Clínica de Buenaventura, en el Valle del Cauca, murió Leidy Johanna Marulanda Torres, una mujer de 28 años con nueve meses de embarazo, después de que su pareja, de 43 años, la atacara con un arma de fuego. 

Entre ambos casos, en Bogotá sucedió una tentativa de feminicidio el pasado 17 de octubre, que hasta el día de hoy sigue resonando en los medios de comunicación. Se trata del caso de Camilo Parra, quien en la madrugada de ese día atacó a Ángela Ferro, de 30 años, con un hacha en la casa que iban a dejar de compartir en esos días. Ángela iba a dejarlo debido al maltrato que estaba sufriendo junto a su hijo por parte de él. El 14 de octubre Parra canceló la afiliación de Ángela a su EPS, dejándola sin cobertura de salud al momento del ataque. Por fortuna y gracias a la atención médica, Ángela pudo sobrevivir a este ataque atroz.

Según el conteo mensual que hace la Fundación Feminicidios Colombia, los 17 feminicidios de octubre ocurrieron en 13 departamentos del país: Meta, Antioquia, Bolívar, Boyacá, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Bogotá, Valle del Cauca, Huila, Casanare, Santander y Sucre, sobre todo en las zonas rurales. Ocho mujeres fueron asesinadas por sus parejas y cuatro por sus exparejas. Además, seis de ellas tenían entre 19 y 25 años. Por culpa de la violencia feminicida hay nueve menores de edad que quedaron huérfanxs. 

En esta segunda entrega de #LibresNoMuertas, el formato de MANIFIESTA que no solo entrega un conteo mensual de los feminicidios ocurridos en el país, sino que además le pregunta a mujeres expertas por qué nos están matando en Colombia, hablamos con Dora Saldarriaga, abogada feminista, defensora de derechos humanos de las mujeres y del territorio campesino y concejal de Medellín por el movimiento político de mujeres Estamos Listas. 

Con Dora conversamos sobre la Ley Rosa Elvira Cely en el marco del 25 de noviembre #25N, el día internacional por la eliminación de las violencias contra las mujeres.  También le preguntamos por el balance que se puede hacer del antes y después de esta ley que reconoce el feminicidio en Colombia, de cómo es insuficiente que sólo se reconozca esta violencia a nivel jurídico y también conversamos sobre los retos que tienen las distintas entidades estatales para hacerle seguimiento a las denuncias de violencia de género, pues la incapacidad de las instituciones se traduce muchas veces en impunidad e injusticia para las mujeres y sus familias.

¿Por qué es un avance que la muerte violenta de una mujer en Colombia se empiece a investigar cómo feminicidio y que esa sea la primera hipótesis que deben manejar las autoridades?

Hay una importancia en términos probatorios, si todas las muertes de mujeres se inician con una investigación de presunto feminicidio, las pruebas se van a recolectar con ese fin. Es importante que  todas las muertes de mujeres inicien la investigación como un presunto feminicidio para hacer la recolección respectiva de todo el material probatorio, porque si antes de recoger el cadáver no se hace una investigación a la escena de los hechos, posiblemente luego cuando se vaya a confirmar es más difícil recolectar esas pruebas. 

¿Cuál ha sido la incidencia más importante de la Ley Rosa Elvira Cely en el país en estos cinco años? 

Yo creo que podríamos dar un avance político porque judicialmente todavía hay muchos obstáculos para que algunos operadores judiciales desmitifiquen muchos imaginarios con el tema de la muerte de las mujeres, pero el avance político es que se ha podido tener en opinión pública cuál es la causa de la muerte de las mujeres y en manos de quién mueren. Entonces esa diferencia de poder decir: mire si hablamos por porcentajes, obvio matan más hombres, que también tiene que ver con la construcción de la masculinidad hegemónica en el país, pero con la construcción cultural de lo femenino, que está en cientos de mujeres… también que quienes nos matan, quienes asesinan a las mujeres en el país supuestamente son las personas que las aman, y de ahí verificar que esa causa (…) es una instalación de una violencia machista arraigada, que lo que busca es una dominación de los cuerpos de las mujeres y que inferioriza, instrumentaliza a las mujeres. (…) En los debates con algunos profes penalistas que se explica más ese término del hecho de ser mujer, significa eso: esa construcción cultural que de alguna forma la sociedad legitima para que, como dice Rita Segato, se dé toda la pedagogía de la crueldad y la máxima violencia, que es la violencia feminicida. 

Además del avance en materia jurídica, ¿qué más necesitamos las mujeres para obtener justicia en esos casos de feminicidio?

La norma está, lo que se necesita es operadores y operadoras jurídicas con perspectiva de género pero además una política criminal con perspectiva de género, y una política criminal con perspectiva de género implica recursos, es decir: presupuesto, implica órganos especializados de investigación pero además unas estrategias efectivas para la prevención de los feminicidios. Necesitamos un solo órgano que le haga seguimiento a las medidas de protección, muchas de las mujeres que han sido asesinadas por sus parejas tenían denuncias previas y medidas de protección, pero nadie le hace seguimiento a eso, entonces si le hacemos un buen seguimiento a esas medidas de protección pues podríamos prevenir los feminicidios. 

¿Por qué desde Estamos Listas ya no hablan solamente de una #EmergenciaNacionalporFeminicidios, sino también de una #EmergenciaNacionalporViolenciaMachista?

Porque hemos revisado todas las cifras y sumando las cifras de feminicidio, de violencia intrafamiliar, de violencia sexual, de acoso sexual, todas estas violencias contra las mujeres, pues es una estadística que nos va a demostrar que hay una crisis humanitaria por violencia contra las mujeres, que se cumplen los tres parámetros que dice la Corte Constitucional sobre el Estado de Cosas Inconstitucional (La vulneración masiva y generalizada de varios derechos constitucionales que afecta a un número significativo de personas, la prolongada omisión de las autoridades para garantizar esos derechos y la omisión de expedición de medidas legislativas, administrativas o presupeustales necesarias para evitar la vulneración de esos derechos) y que es necesario que el Estado intervenga esas violencias y que intervenga de manera efectiva.

En MANIFIESTA queremos responder mes a mes esta pregunta a través de varias voces expertas: ¿Por qué están matando a las mujeres y a las niñas del país?

Porque existe todavía una cultura machista en la que se instala la dominación de lo masculino hegemónico sobre los cuerpos de las mujeres. Entonces cuando en una cultura está instalada esa instrumentalización, pues se permiten y se autorizan hacer cualquier tipo de violencia o vejámenes contra nosotras. Así, lo que hay que trabajar paralelo a todo el tema de judicialización es un tema de construcción cultural. 

Hablemos sobre el concepto de justicia, en tu experiencia como abogada, ¿cuál es el concepto de justicia de las víctimas y de las familias de las mujeres víctimas de feminicidio?

Yo creo que el concepto que tienen es de injusticia, uno porque una vez ocurren los hechos se encuentran muy desamparadas. Por ejemplo: el Estado no se ocupa de los niños y las niñas huérfanas y hay toda una trayectoria de victimización en todo el proceso de judicialización. Entonces creo que algunas familias, si bien es cierto, por ejemplo, pueden decir: mire ella discutió con su ex pareja, pero entonces si no hay pruebas, pues no se avanza en una judicialización y creo que ahí por eso es que se necesitan cuerpos especializados que investiguen de facto los feminicidios, porque muchos de los feminicidas lo que hacen es irse de ciudad en ciudad y vuelven y ocurren las cosas. Creo que ahí la sensación de las familias, es más de un proceso de injusticia que de justicia, porque la justicia requiere la verdad, requiere la reparación y garantías de no repetición.

«Existe todavía una cultura machista en la que se instala la dominación de lo masculino hegemónico sobre los cuerpos de las mujeres».

¿Cuál sería entonces la mejor forma de reparación para estas familias y para las mujeres víctimas para la memoria de esas mujeres?

Yo creo que como los cinco criterios que tiene la resolución de la ONU sobre el tema de reparación integral, o sea un tema retributivo, que sea también restaurativo, las garantías de no repetición y las garantías de satisfacción. Quienes hemos trabajado con víctimas sabemos que el tema, por ejemplo, de decir la verdad, poder subsanar el buen nombre de las víctimas… porque a veces lo que hacen los feminicidas es atacar el buen nombre de la víctima. Entonces, aplicar los cinco elementos de reparación integral sería muy importante y que en las garantías de no repetición se pueda establecer ante el Estado que no son hechos aislados, que son hechos que tienen un continuum de violencia. El Estado tendría toda la obligación de intervenir culturalmente, más allá de casos aislados, porque no son casos aislados.

Una de nuestras periodistas encontró en una investigación que la violencia de género ha disminuido muy poco en comparación con otros delitos en esta emergencia sanitaria, pero que fue una violencia que pudo preverse por parte las instituciones del Estado, ¿qué opinión te merece esta conclusión?

No hubo decretos legislativos para intervenir las violencias contra las mujeres en el Estado Excepcional. Es una vergüenza, no hubo medidas efectivas, el tema de las denuncias virtuales pues con la brecha digital que hay en la gran mayoría de las ciudades, en lo rural ni lo hablemos. Entonces era un tema que se podía prever, (…) pero el Estado fue omisivo en no querer decretar ninguna medida. Lo que hicieron a nivel general, a nivel nacional fue un Consejo de Gobierno con todos los ministros y ministras y salieron ocho medidas que muy buen quedan en la Capital, pero que eso no baja a los territorios, que no baja a lo rural y que finalmente son ocho medidas muy bonitas en un escritorio que poco reducen las violencias contra las mujeres en todo el país. 

¿Se podría decir que Colombia no está respondiendo de manera adecuada a la Emergencia Nacional por Feminicidios?

No, inclusive ni siquiera nos dieron respuesta al derecho de petición que interpusimos con las 15 mil firmas y por eso estamos pensando en una acción jurídica al respecto. 

¿Cuál fue el derecho de petición que pasaron?

La solicitud de declaración de crisis humanitaria, de una emergencia por violencia contra las mujeres más unas medidas efectivas para su intervención. 

«No hubo decretos legislativos para intervenir las violencias contra las mujeres en el Estado Excepcional».

¿Cuáles son tus recomendaciones para los medios de comunicación a la hora de cubrir casos de feminicidio?

Uno: que el lenguaje construye realidades y hay unos protocolos en términos de lenguaje en los medios de comunicación que tienen que ser más permeados con la perspectiva de género, esto incluye decir las cosas por su nombre. Es fatal ver todavía titulares de crímenes pasionales, porque un crimen pasional significa que hay una justificación. Un ejemplo: no hay nada más pasional que los partidos de fútbol. Si dos hinchas afuera del estadio se ponen a pelear y el uno mata al otro, no dicen que es un crimen pasional y no hay nada más pasional detrás de eso. Entonces hay un tema de justificación, pero con la muerte de las mujeres lo llaman pasional y eso es fatal porque las cosas hay que nombrarlas, hay que nombrarlas como feminicidio y de ahí el espacio político de que fue asesinada por el solo hecho de ser mujer.

«Nosotros somos un país muy santanderista y sacamos y vomitamos leyes todo lo que queramos pero pocas se cumplen, entonces lo que se requiere es que efectivamente las normas se cumplan y eso implicaría el principio de la debida diligencia, el tema de la no revictimización».

¿Qué debemos buscar más allá del reconocimiento de la tipificación de feminicidio? 

Yo creo que no faltan más asuntos normativos, falta es que se apliquen. Nosotros somos un país muy santanderista y sacamos y vomitamos leyes todo lo que queramos pero pocas se cumplen, entonces lo que se requiere es que efectivamente las normas se cumplan y eso implicaría el principio de la debida diligencia, el tema de la no revictimización. O sea, garantizar todo el tema de los derechos de las víctimas para garantizarles un tema de dignidad. 

Dora, ¿por qué los feminicidios son un problema estructural?

Porque son la causa de una cultura que tiene instalada la violencia machista como un mecanismo de pedagogía. Entonces al ser un tema estructural de una cultura, es una violencia estructural. No se puede intervenir con pañitos de agua tibia porque es una cultura que se va inyectando, que inclusive va pasando de generación en generación con diferentes matices, por la música, los chistes, las imágenes. Todo eso va generando una instrumentalización de los cuerpos de las mujeres y eso va generando ciertos imaginarios y roles y estereotipos.  

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